En un esfuerzo por combatir el cambio climático y mejorar la calidad del aire, Nueva York ha lanzado un ambicioso proyecto de jardines verticales en sus rascacielos.
Estos jardines no solo embellecen la ciudad, sino que también ayudan a reducir la contaminación y a regular la temperatura de los edificios.
El proyecto ha sido aclamado por su innovación y su potencial para transformar paisajes urbanos en todo el mundo, combinando sostenibilidad con estética urbana.